Funámbulo Ciego: octubre 2011

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sábado, 29 de octubre de 2011

CUANDO EXTRAVÍO LA ARMADURA

                      Se le nota en la voz, por dentro es de colores.
                      Robe

Mientras te miro así, tumbada, hermosa,
pienso en la absurda labor del paisajista
y recuerdo el sabor a tabaco e insomnio
del  primer beso que nos dimos y que aun
no ha terminado (ojala todas mis heridas
fueran mordiscos tuyos).

Me siento un poco imbécil escribiendo
tanto acerca de tus ojos pero es que ¿dónde
coño metes todos esos universos que sugieres?
¿Cómo lo haces para desarmarme solo con una mirada?
A mí, que siempre huía de la piel ajena
( y que ahora no soporto los domingos sin tu tacto).
¿Acaso no habla esta canción de Extremoduro
de todos tus arcoíris internos? ¿Acaso no hablan
todos los poetas de tus ojos?

domingo, 23 de octubre de 2011

Pseudoesfericidad (o ecologismo para pesimistas)

Mi caballo atraviesa la cornisa de un rascacielos
y el vértigo late en sus sienes. Yo voy muerto
atado por el cuello a su montura como un Cid
desertor y suicida conducido por la bestia cobarde
de las crines de acero afilado.

Pronto resbalarán las herraduras y una masa informe
decorará la acera. Los coches son hormigas indisciplinadas
que taladran la tierra buscando el infierno
o que pasan  pisando excrementos y arrojando humo
para pudrir un planeta que se lo merece

porque no es
redondo.

domingo, 16 de octubre de 2011

Dos LENGUAS de viaje SUBMARINO

Palpo tus profundidades,

deshago precipicios,
lanzo el corazón a tus abismos
para huir de los míos
porque tus labios
me regalan huidas dulces
y evocan palabras olvidadas y densas.

Me descalzo la boca
y descubro mis manos
y mil significados menos graves para el miedo.

Inventas para mí la caricia.
Tus ojos me bastan.

Y sonrío.

Y sonríes.  
 
 

miércoles, 12 de octubre de 2011

Tu nombre abriga

Alterno tus ojos,
la sobredosis de miradas tuyas,
la blancura táctil de tus ojos,
con la infelicidad que se disipa
(cada vez más tenue,
cada vez
                  más
                              tenue),
cada vez que me acaricias
con tus ojos.

domingo, 2 de octubre de 2011

Al borde


Mis ojos
se pierden en un vacío
posterior a todas las cosas
y repelen el diagnóstico.
No quieren que nadie ponga nombre a esta
desolación, a esta corriente insoslayable
superior a la fuerza de mi remar
desganado.  
                      Si sobrevivo y te encuentro
sentada al borde de algún camino
de los que nunca cojo
y me ves huir,
grita tu nombre, no el mío.